05 octubre 2009

Las mujeres, el segundo sexo en la UE

Además de Nyamko Sabuni, ministra de Igualdad de Género (Suecia), firma este artículo Bibiana Aído, ministra de Igualdad (España).
Han transcurrido 60 años desde la publicación de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. Una obra pionera en la que analizaba la condición de inferioridad de la mujer a lo largo de la historia, donde señalaba que las tradiciones y los prejuicios relegan a la mujer a un estatus de segunda clase. "No se nace mujer, se llega a serlo", afirmaba la escritora. Por desgracia, la tesis de esta autora conserva su vigencia si analizamos la situación de la mujer en la Unión Europea.

Las opciones vitales de las mujeres europeas son más limitadas que las de los hombres. A una edad muy temprana se consolidan unos rígidos estereotipos de género que condicionan la trayectoria educativa y profesional: muy pocas mujeres consiguen acceder a los principales órganos de decisión. Ha llegado el momento de unir nuestras fuerzas para liberar a la mujer del estatus de segundo sexo.La igualdad de género ha avanzado en los últimos decenios. Las reformas graduales y la labor persistente de quienes defienden los derechos de la mujer están dando sus frutos. Hombres y mujeres van adquiriendo una representación cada vez más paritaria en los Parlamentos; las mujeres obtienen mejores resultados en las licenciaturas universitarias y la discriminación flagrante es relativamente poco común. ¿No deberíamos sentirnos satisfechos?

En absoluto. En primer lugar, la igualdad de género es deseable desde el punto de vista económico. La UE precisa una política económica a largo plazo que permita a la mujer participar en el mercado laboral en condiciones de igualdad. Según el último informe publicado por la Comisión sobre igualdad de género, sólo el 58% de las mujeres tiene trabajo actualmente en la UE, frente a un 72% de los hombres; además, casi un tercio de las ocupadas trabaja a tiempo parcial, frente a un porcentaje inferior al 8% en los hombres. Europa está atravesando una crisis financiera sin precedentes: ¿lograrán de una vez por todas los líderes de la UE -que siguen formando en buena medida un club masculino- valorar en su justa medida el potencial aún no aprovechado de las mujeres?

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